PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

PADRES TEATINOS
Cnel. Bogado y Los Ceibos - Boulogne, San Isidro

Capilla Nuestra Señora de la Pureza (Bacacay 630)
Capilla Cristo Obrero (Aráoz y Guayaquil)
Capilla Medalla Milagrosa (Barrio Ombú)

HORARIOS DE MISAS

PARROQUIA SAGRADO CORAZON

martes a viernes a las 18 hs.

sabados a las 19 hs

domingos a las 8 hs-11hs-19hs



CAPILLA CRISTO OBRERO

sabados 17:30 hs



CAPILLA PUREZA

viernes 8 hs.

domingos 9:30 hs

25/4/09

3° DOMINGO DE PASCUA... La Palabra

Creer por experiencia propia

No es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que sólo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección.


Algo de esto nos viene a decir Lucas al describirnos el encuentro de Jesús resucitado con el grupo de discípulos. Entre ellos hay de todo. Dos discípulos están contando cómo lo han reconocido al cenar con él en Emaús. Pedro dice que se le ha aparecido. La mayoría no ha tenido todavía ninguna experiencia. No saben qué pensar.
Entonces «Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”». Lo primero para despertar nuestra fe en Jesús resucitado es poder intuir, también hoy, su presencia en medio de nosotros, y hacer circular en nuestros grupos, comunidades y parroquias la paz, la alegría y la seguridad que da el saberlo vivo, acompañándonos de cerca en estos tiempos nada fáciles para la fe.El relato de Lucas es muy realista. La presencia de Jesús no transforma de manera mágica a los discípulos. Algunos se asustan y «creen que están viendo un fantasma». En el interior de otros «surgen dudas» de todo tipo. Hay quienes «no lo acaban de creer por la alegría». Otros siguen «atónitos».
Así sucede también hoy. La fe en Cristo resucitado no nace de manera automática y segura en nosotros. Se va despertando en nuestro corazón de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi sólo un deseo. De ordinario, crece rodeada de dudas e interrogantes: ¿será posible que sea verdad algo tan grande?
Según el relato, Jesús se queda, come entre ellos, y se dedica a «abrirles el entendimiento» para que puedan comprender lo que ha sucedido. Quiere que se conviertan en «testigos», que puedan hablar desde su experiencia, y predicar no de cualquier manera, sino «en su nombre».Creer en el Resucitado no es cuestión de un día. Es un proceso que, a veces, puede durar años. Lo importante es nuestra actitud interior. Confiar siempre en Jesús. Hacerle mucho más sitio en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades cristianas.


Por José Antonio Pagola (redescristianas.net)

18/4/09

2° DOMINGO DE PASCUA... La Palabra

Tomás, el Mellizo...



Tomás había recibido una excelente formación religiosa. Era, ni más ni menos, uno de los que había acompañado a Jesús desde Galilea a Jerusalén, incluso pertenecía al selecto grupo de los Doce. Sin embargo, las desilusiones de la vida, el desengaño del gran ideal vivido, le habían golpeado con especial fuerza, más que a los otros. El gran sueño se había convertido en una pesadilla y, la verdad seguir unido a los otros pelmas, con los que ya en vida de Jesús no se llevaba tan bien (violentos, como los hijos del trueno”, ambiciosos, miedosos, traidores... menudo panorama), no le atraía lo más mínimo. El caso es que “se declaró” en rebeldía e hizo mutis por el foro. La fe con la que había seguido a Jesús y que le parecía tan clara y firme se resquebrajó, hizo aguas, cedió ante otros intereses, y el caso es que él, que siempre había sido una persona realista, con los ojos abiertos y segura de sí, dueña de sus actos, decidió que había que tomar otros rumbos. Pero he aquí que los otros, que al parecer seguían reuniéndose, vinieron a importunarle diciendo que habían visto a Jesús, mejor dicho, al Señor Resucitado. Que era Él y no un ángel o un fantasma, o una alucinación colectiva lo certificaban las heridas de su Pasión: estaba vivo, pero seguía herido. Tomás no solía comulgar con ruedas de molino, así que no se sometió al crédulo entusiasmo de sus compañeros. Pero tanto insistieron en que les acompañara a una de aquellas reuniones en que decían ver al Señor, que, tal vez para quitárselos de encima, decidió acudir a una, poniendo claras condiciones: sólo se convencería si podía tocar al Señor, meter su dedo en los agujeros de los clavos, su mano en el costado... Ya conocemos el resto de la historia. Nos la cuenta el evangelio de Juan (20, 24-29).Por cierto, ¿por qué le llamarían “el Mellizo”? ¿De quién era mellizo? ¿Dónde estaba su hermano? Los especialistas en exégesis bíblica dicen que no es que fuera mellizo de nadie, sino que “le llamaban” así porque se parecía mucho a Jesús. Tal vez fuera un parecido físico, aunque todos podemos aspirar a ser mellizos de Jesús, que no en vano se ha hecho por la encarnación nuestro hermano. Pero además, Tomás es mellizo de cada uno de nosotros, se parece mucho a todos nosotros, pues experimentaba las dificultades de la fe que, de un modo u otro, experimentamos todos. Y como él podemos superarlas. La gran condición para ver, tocar, creer y confesar es precisamente estar en la comunidad.Se suele decir que la fe es una cosa personal, lo que es cierto, pero se suele dar a entender que es una cosa individual y subjetiva, lo que es falso. La fe verdadera es un don que recibe la persona, pero requiere de la comunidad creyente. Para “ver” al Señor (que significa creer en él), hay que estar en la comunidad de esos tan imperfectos, violentos, ambiciosos, temerosos y cobardes, pero al fin discípulos, capaces de volver al Señor, pedir perdón, y dar la vida por Él. Todos mellizos. Y esa fe de la que hablamos, y en la que medita la Iglesia la segunda semana de Pascua por medio de Tomás y, después, del diálogo entre Jesús y Nicodemo (otro “mellizo” –cf Jn 3), no es un estatus fijo y acabado, ni la elección de una cosmovisión, ni un sistema abstracto de valores, ni una tradición heredada por ser de una familia o una nación (en Rusia me preguntan con frecuencia si soy católico por ser español, a lo que yo respondo que en España hay muchos que no son católicos, pese a ser españoles). Todo eso es “lo que nace de la carne”. La fe viva, esa que consiste no sólo en creer, sino en “creérselo, es la que nos hace nacer de lo alto, del agua y el Espíritu (esto es el bautismo), es decir, es una experiencia viva de encuentro con Cristo. Y esto es posible si se está en la comunidad de Jesús, a pesar de los pesares. En esto consiste la experiencia de “conversión” que algunos han hecho, pero también la fe perseverante y serena de tantos que nos están tan cerca y practican sin grandes alardes. Esa gente de esa comunidad que están a veces en misa tan serios y aparentemente aburridos (yo hace mucho tiempo que me prohibí juzgarles, no soy quien para ello; además si están aburridos, puede ser por mi culpa, y si están serios, es que estar en el Calvario es, como la vida, una cosa seria), son creyentes cuya fe puede estar en muy distintos estadios. En unos será todavía sólo tradición o costumbre (por ahí se empieza), en otros una experiencia viva incipiente, en otros una búsqueda dubitativa, en otros una opción seriamente adoptada, en todos es un camino, un proceso vivo. El evangelio de Juan nunca usa el sustantivo “fe”, sino sólo el verbo “creer”, precisamente para subrayar que se trata de un dinamismo vivo, con dudas y dificultades y, en todo caso, que nunca está concluido, siempre abierto, siempre por redescubrir, por rehacer. En fin, que animo a todos a acercarse a esa comunidad que se reunía cada “primer día de la semana” a “hacer esto en memoria suya” y después aseguraban haber visto al Señor y estaban dispuestos a dar la vida por esa verdad. Hay que hacerlo con perseverancia. A veces sucede que alguien, como Pablo, se cae del caballo (por cierto, en ningún sitio se dice que iba a caballo), pero con mucha frecuencia la vista para ver al Señor se aguza con el tiempo y la práctica. Hay que “vitamizar” el espíritu. Si un día no tomas vitaminas el cuerpo no lo nota, pero a la larga aparece la anemia. Con el espíritu pasa lo mismo. La fe languidece a veces por avitaminosis. Pero, como es un proceso vivo, por muy hibernada que parezca, siempre conserva un hálito de vida. Siempre puede resucitar. Y esa resurrección, como la de Jesús, tan difícil de creer (¡queremos tocarlo!), es, sin embargo, posible, y además es importante. Para ello, hay que acercarse a esa comunidad de discípulos, tan imperfectos, y que es la Iglesia.

Por José María Vegas (ciudadredonda.org)

15/4/09

CONOCIENDO LA COMUNIDAD... Catequesis Familiar

Queremos que el Blog de la Parroquia sea también una oportunidad para dar a conocer más a la Comunidad. Es por eso que elaboramos algunas preguntas para que Claudia y Renato Mentasti, coordinadores de la Catequesis Familiar, nos respondan y así nos den a conocer un poco lo que es el trabajo y la comunidad de Catequesis...




- ¿Podrían contarnos cuál es el objetivo de Catequesis familiar? Por supuesto que se trata de que los niños tomen su Primera Comunión… pero ¿por qué familiar?

La Catequesis es una enseñanza de los principios de nuestra Fe que le dan al niño herramientas para integrarse en la comunidad cristiana, es el segundo paso en la Fe (el después del Bautismo) pero es el primero en el cual es protagonista conciente, en el Bautismo son los padres y los padrinos quienes “eligen” por y para el niño lo que consideran bueno: pertenecer a la comunidad de Hijos de Dios.
Y, como enseñanza, debe ser transmitida primero en la familia, la propuesta parroquial es que los familiares (papás, hermanos, abuelos, tíos, padrinos) mas cercanos al niño lo ayuden y lo acompañen en su preparación

- ¿Qué podrían decirnos respecto a la situación de la familia en general?

Tenemos que reconocer, que el modelo familiar establecido a partir del fin de los años 40: papá +mama + hijos, ha cambiado en los últimos 15- 20 años. En nuestros tiempos, y en nuestra realidad de barrio también se refleja, las familias se componen de manera diferente: las madres salen de la casa a trabajar, se suceden divorcios, separaciones y nuevas uniones que aportan diversidad, múltiples composiciones y no una sola.
La Pastoral, partiendo de reconocer esta realidad convoca a que el niño/a que participe en la Catequesis lo haga acompañado por alguien que se comprometa a estar a su lado durante la preparación.

- ¿Cómo se organiza la Catequesis familiar en la Parroquia?

Hay varios centros en los que se dan Primero y Segundo año de Catequesis: Templo Parroquial Sagrado Corazón, Ntra. Sra. de la Pureza (incluye colegios MG y Ceferino), Capilla Cristo Obrero, Capilla Medalla Milagrosa (Barrio Ombú), Colegio del Sagrado Corazón y este año queremos comenzar Catequesis en el Barrio Santa Rosa.


- ¿Cómo se forma un catequista en el Sagrado? ¿Cuántos catequistas hay en la parroquia?

Si bien la Parroquia cuenta con una reconocida Escuela de Catequesis, la mayor parte de los Catequistas que trabajan con nosotros son gente con “ganas de serlo”, con vocación por Anunciar la Buena Noticia a los demás: algunos tienen mucha experiencia y otros comienzan su formación con esta experiencia. Tratamos de formar “parejas” poniendo a los “novatos” con alguien de mayor experiencia aunque todos aprendemos de todos porque finalmente cada uno tiene siempre cosas valiosas para aportar.

Actualmente hay cerca de 50 Catequistas repartidos en todos los Centros y nos andan faltando unos 4 ó 5 para completar los necesarios de Primer Año 2009.


- ¿Con qué material trabajan los encuentros?

Desde que estamos en la Coordinación hemos probado trabajar de distintas maneras, siempre escuchando las inquietudes, las dificultades y las sugerencias de los Catequistas en su trabajo con padres y niños.
Este año armamos un cuadernillo para Chicos y otro para Padres que contienen actividades, oraciones, canciones, reflexiones y trabajos para hacer juntos. Cada Catequista se reúne en grupos de acuerdo a su año y nivel y trabajan en dinámicas para animar los encuentros. Periódicamente tienen reuniones de formación con alguno de los sacerdotes o hermanos en formación.

- ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentran los catequistas en su labor pastoral?

Lo que más nos preocupa es la falta de compromiso de los adultos, es algo generalizado pensamos que es un reflejo más de esta sociedad que pone al individualismo, la comodidad y la irresponsabilidad como valores a seguir.

- ¿Cómo sueñan la catequesis?

Como un lugar de encuentro en el que todos (Chicos/Padres/Catequistas/familiares) aprendan, comprendan y vivan una Comunidad de Amor como Jesús nos propone a todos con su mensaje.

- Un mensaje para los visitantes de nuestro blog…

“Tengo la esperanza de que todos crezcamos en el amor de unos hacia otros como Cristo nos ama”
“La nuestra es una misión de amor y de bondad, especialmente hoy que los hombres están tan hambrientos de Dios”
“No me interesa más que una cosa, que todos seamos colaboradores de Jesús. El colaborador es la vida de Cristo que brilla en el mundo de hoy”
“Existen muchos sufrimientos en el mundo y yo siento que la mayoría proviene de la familia, porque cada día existe menos unidad, menos oración y menos estar juntos unos con otros”

Madre Teresa de Calcuta




MUCHAS GRACIAS!!!




NR. Renato y Claudia se conocieron en el grupo de jóvenes de la Parroquia de Villa Martelli. Se casaron hace 23 años, ambos son profesinales, tienen tres hijos y colaboran en la coordinación de Catequesis Familair desde hace tres años.

4/4/09

Carta a los vecinos...

PASCUA, RESURRECCIÓN Y ESPERANZA


Un año más celebramos la Pascua del Señor. Celebramos que Cristo vive. "Cristo ha resucitado!. Paz!".

Celebramos el gran misterio, fundamento de la fe y de la esperanza cristiana: Jesús de Nazaret, el Crucificado, ha resucitado de entre los muertos al tercer día, según las Escrituras.

Un año más queremos acercarnos a ustedes, y a todos, parta celebrar la Resurrección, y por qué no, celebrar también la esperanza.

Nuestro País necesita que celebremos la esperanza. Estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos de desaciertos e incertidumbres. Necesitamos de ese Anuncio que levanta, de la esperanza que impulsa a caminar, de los gestos de misericordia y solidaridad. Necesitamos que nuestra fragilidad y nuestras debilidades sean permeadas por la esperanza; y que esa esperanza nos mueva a proclamar un anuncio y a ungir solidariamente la fragilidad de nuestros hermanos.

Es este anuncio que todos queremos escuchar: Cristo vive, y en Él tenemos vida. En Él esperamos, en Él confiamos...

El Señor ha resucitado, Aleluia!

Felices Pascuas de Resurrección!

Comunidad Teatina de Boulogne